Sevilla · 8 de noviembre de 2026 · Nuria Belmonte, ilustración y motion · ~8 min
El tráiler es de una película que no existe. El oficio empieza cuando el clip sale raro.
Vi el tutorial de un corto anime 100% IA y no me enamoré del perro de carne. Me enamoré del momento en que Runway respeta el cielo y luego te lo tuerce. Ahí hay una película. El resto es pipeline.
plano 07GEN-2con texto ≠ sin texto
El video abre con un tráiler que no existe, generado entero con modelos, y con una pregunta de feria: ¿puedes hacer tu propia película solo con inteligencia artificial? Más cerca de lo que pensabas, dice. Yo trabajo con color y con recorte. La pregunta que me sirve no es si “puedes”. Es cuántos clips tiras a la basura antes de que el montaje mienta bien.
El autor se marca un estilo Ghibli a propósito, para no copiar el tráiler de Twitter. Pide a ChatGPT cinco argumentos, se queda con un jardín de plantas mecánicas y luego lo cambia: un futuro de mascotas de metal y un perro de verdad, el último. ChatGPT no le escribe la película. Le da una primera base para ir a Midjourney sin la hoja en blanco. Eso sí lo compro. Lo que no compro es el lifetime de la herramienta de voces, que se cuela en el minuto ocho. Me salto esa oferta. Me quedo con el proceso.
Cinco argumentos Ghibli y un perro que no estaba en el primero
El concepto del tutorial es simple y por eso aguanta: imágenes en Midjourney, clips cortos en Runway Gen-2, montaje, locución, música. Completo, de la idea al audio. ChatGPT le suelta cinco tramas. Elige plantas mecánicas de noche, pide planificación de tráiler y prompts. Luego cambia a perros-máquina y uno de carne. Eso no es trampas. Eso es lo que hace cualquiera que dibuja: el primer sketch no es el cartel. La IA sentó la base. El autor se quedó con otra historia. Si copias el prompt del jardín, no estás haciendo “tu película”. Estás haciendo la suya a medias.
Runway
Sin texto anima. Con texto inventa. No es el mismo oficio.
En Gen-2 hay dos puertas y el video se para a enseñarlas, bien. Subes el fotograma y le das a generar: intenta mover esa imagen. Añades un prompt —una chica por una calle de Tokio, un pan over de zona industrial al estilo estudio G— y ya no anima el still: fabrica otra cosa. El skyline solo con imagen le sale con un corte feo, sin coherencia entre el fotograma y lo que termina. El mismo skyline con “pan over a futuristic industrial zone in Studio G style” le da un clip cinemático que sí entra al tráiler.
La regla que se lleva, y yo la firmo: paisajes generales con un poco de movimiento, mejor con texto. Personajes, a menudo peor. En un ejemplo, la imagen sola respeta el anime y hasta anima a la mujer al fondo. Con texto se le cae el estilo. Genera muchos más clips de los que creías. Uno hace una órbita alrededor de la chica y el fuego se mueve, decente para lo que hay. Otro todo se retuerce y no sirve. El producto no es Gen-2. El producto es tirar. Si no tiras, el tráiler parece una baraja de cromos.
Corte
Sin música es un flipbook. Con máscara, un truco de oficio.
Monta en Premiere. Sin audio el corte se sostiene y se queda cojo. La locución la pide primero a ChatGPT y la pasa a una herramienta de voces (Uberduck, ahora con otro nombre). Se queda con Abril de Azure: “en un mundo dominado por torres de acero…”. En seco suena a robot. Con la pista, dice, encaja. Cuadra la narración y se da cuenta de que habla de hologramas y solo tiene a la chica mirando. Recorta chica y pez, capas, máscaras. Eso ya no es “darle a generar”. Eso es edición.
Para las máscaras usa el switch de Runway: efecto de pantalla verde, puntos de inclusión y exclusión, un aleta del tiburón que se le escapaba, exportar la máscara blanco sobre negro y volver a Premiere. El pez en capas le da empaque. Respeto eso más que el skyline. Quien vende “película con un prompt” se salta exactamente este tramo.
La música no se la deja a un modelo. Quiere que coincida con lo que pasa en pantalla y con los cambios de ritmo. Usa Filmstro: stock con tres stems —momentum, profundidad, potencia— y las sube y baja sobre el vídeo. Niños, sube. Aparece el perro, baja. Ahí hay oído. Un generador de canciones te da un loop bonito y se pelea con el corte. Él elige el banco. Yo también lo haría.
Pieza
Cuatro horas, treinta segundos, no es un estreno
El tráiler completo entra al final. Torres de acero, bestias metálicas, niños que conocen a los animales como fantasmas en cuentos holográficos, la última mascota real. Unas cuatro horas para treinta segundos. A nivel de producción, dice, no serviría. Para un guionista que quiere vender el concepto, un tráiler visual en unas pocas horitas de faena sí. Estoy de acuerdo en la segunda frase. En la primera también: no es cine. Es un cartel que se mueve. Si lo vendes como película, mientes. Si lo usas para que alguien imagine la sala, el pipeline aguanta: idea o ChatGPT para planificar, Midjourney, Gen-2, locución —con modelo o sin—, música, y cierras el tráiler de una película que te inventaste.
Dos puertas
Solo imagen Respeta el still. A veces anima. A veces te corta el cielo.
Imagen y texto Inventa el plano. Gana paisaje. Pierde personaje.
La IA te da el cromo. El tráiler lo hace el montaje, las máscaras y lo que tiras.
El video es un mapa de herramientas, no un diploma de director. El color, en mi mesa, lo decide quien recorta el pez, no quien pidió cinco argumentos Ghibli.
Cuando el clip sale raro
En el perfil de u/Kasdaq hay hilos sin el reel de “terminé una película en una tarde”. Si generas cielo y te sale una transición absurda, ahí se puede decir sin el like del prompt.